Amados amantes de papel

Por María Virginia Díaz, «Maíña»

Así como el 23 de abril se conmemora el Día del Libro, los que amamos estos tesoros impresos también tenemos nuestro día, y se celebra el 9 de agosto. Esta fecha se festeja principalmente en Estados Unidos, y con ello se pretende estimular el hábito y el placer de la lectura, y se invita a hacer un alto en los quehaceres cotidianos para que en cualquier rincón de la oficina, en el banco de una plaza, en el sillón preferido de sus casas o en la playa, las personas se tomen el tiempo de disfrutar de un libro, ese precioso objeto que sigue despertando pasiones.

La historia del libro se remonta a cinco mil años a. C. Pasando por soportes de piedra, arcilla, papiro y pergamino, evolucionó hasta que el papel se impuso como el material más resistente y económico.

Por su parte, el libro digital tiene su origen en 1971, y ha venido incrementando su popularidad en los últimos años.    

Ahora bien, ¿será cierto que los que disfrutamos de las historias escondidas en hojas de papel nos estamos extinguiendo? Yo quiero creer que no. 

Los que preferimos los textos impresos a los digitales, y  celebramos el Día de los Amantes de los Libros, los vemos como eso: como amantes. Nos estimula mirarlos, tocarlos, olerlos, exhibirlos… 

Leer es un placer sensual, erótico, en el que se congregan todos los sentidos porque, en  la palabra escrita, todo es posible. Pero, cuando el libro es impreso, a esto se le se suma el placer del objeto per se

Dicen que quien te ama no te esconde; te presume. Así nos ocurre con nuestros libros. Nos fascina coleccionarlos y nos sentimos orgullosos de exhibirlos en nuestras bibliotecas. Queremos llevarlos a todas partes: a nuestros viajes, a la playa… que nos acompañen en el metro y en nuestras citas médicas. Nos complace verlos con sus múltiples colores engalanando nuestros espacios, así como nos complace la vista de la persona amada. Y nos sentimos aterrados con la idea de perderlos, por lo que se nos hace tan difícil compartirlos y correr el riesgo de que no vuelvan a nosotros. ¿Y qué decir del despecho que sentimos cuando “terminamos” con un libro que nos ha cautivado? ¿Qué decir del corazón destrozado cuando, tras leer su última página, llegamos al final de una hermosa relación?

Por otra parte, aunque lo que acerca a los amantes en los primeros momentos está en las sensaciones visuales y táctiles, el olfato es un sentido importantísimo a la hora de activar nuestro deseo. Es así como los estímulos olfativos juegan un interesante papel en las relaciones amorosas, y los amantes de los libros también nos dejamos cautivar por sus olores: la exhalación de la tinta recién impresa que se desprende de los libros nuevos, o el húmedo y amaderado aroma de los que ya tienen sus años. 

Daniel García escribió en Animal Político: “Hace algunos ayeres, trataron de convencerme de que le entrara al mundo del  Kindle porque así podía tener muchísimos libros para leer dentro en una tableta. Lo primero que hice al ver un  e-book fue acercar mi nariz para olerlo, y nada. Ahí me di cuenta de que seguía siendo un romántico: me encanta oler libros (algunos hasta me gusta leerlos)”. 

En fin, debo admitir que los libros digitales tienen sus ventajas, pero yo también me proclamo romántica empedernida, y seguiré cuidando con celo a este objeto del deseo, buscando su compañía junto a una taza de café, llevándolo conmigo a la cama para tocarlo, hojearlo y olerlo. Y este 9 de agosto especialmente, en nuestro día, buscaré el momento más indicado, la soledad que propicia el disfrute amoroso, para celebrar con mi amado amante de papel.

¡Feliz Día Mundial de los Amantes de la Lectura! 

¿Con cuál libro lo celebrarás tú?

Maíña 

@mainadiaz

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